Esos viejos amigos.
Ayer me encontré con un viejo amigo.
De esos que conoces de chico, pero que a medida que vas creciendo vas perdiendoles la pista, y los ves muy de vez en cuando.
Me alegró mucho volver a verlo, y recordar el arte que tiene. Si señor, pero hay algo que no me gustó: la añoranza.
Si, de la alegría de verlo, pasé a los recuerdos de pequeño, y a como lo recordaba a él, y a mi en esa época. De niño, donde no tienes preocupaciones, y todo va de mejor en mejor.
Me embargó ese sentimiento tan bueno y tan malo. Bueno por los recuerdos, malo por la pena de haber perdido ya eso. Algo que no recobrarás nunca, las vivencias de la infancia. Que sentimiento mas raro, la añoranza, te da alegría y pena a la vez. Como puede ser eso. Pues lo es.
De todas formas, me alegro mucho de haberte visto otra vez, viejo amigo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada